La existencia de santa Eulalia de Barcelona como personaje histórico es dudosa. Todos los indicios apuntan a que es el fruto de un fenómeno conocido como desdoblamiento hagiográfico. Este fenómeno consiste en que, a partir de la historia, los hechos y la personalidad de una persona real, venerada por la Iglesia, se crea otra persona, ficticia, a la que se adaptan leyendas y tradiciones locales. Existen muchos ejemplos de duplicación o desdoblamiento. En el caso que nos ocupa, el de la patrona de Barcelona, sería el desdoblamiento de santa Eulalia de Mérida, ya que su biografía y martirologio presentan un gran parecido.

El relato de la leyenda en torno a la santa ha llegado a nosotros por tradición oral, hasta que los folcloristas de finales del siglo xix y principios del xx lo fijaron de forma escrita para preservarlo del olvido. Destacan, en este sentido, las versiones recopiladas por Joan Amades i Gelats.

A grandes rasgos, la leyenda describe el periplo ejemplificador de una niña de 13 años llamada Eulalia, que en griego significa ‘la bien hablada”, en su enfrentamiento a una de las últimas persecuciones de cristianos por parte del Imperio romano, a principios del siglo iv, en tiempos del emperador Diocleciano.

Eulalia hizo frente a los embates del gobernador Daciano a partir del uso de la razón y la palabra, y perseverando en su fe cristiana, por la que, según cuenta la tradición, fue sometida a trece terribles martirios. Finalmente, la santa fue ejecutada completamente desnuda en una cruz de aspa. Así, su imagen se reconoce por llevar una palma en la mano, que la identifica como mártir, y una cruz de aspa.

Una de las características del relato legendario es que está totalmente geolocalizado, es decir, sucede en lugares reconocibles y existentes, aún hoy, en la ciudad. Barcelona cuenta con muchos lugares eulalienses, como el Desierto de Sarrià, la plaza de El Pedró, el Pla de la Boqueria, la calle de la Boqueria, la Volta de Santa Eulàlia, la catedral de Barcelona, el Pla de l’Àngel, Santa Maria del Mar, el Portal de l’Àngel etc., que permiten, a partir de la lectura de la leyenda, dar un paseo por los parajes donde supuestamente ocurrieron los hechos.

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Amadeu Carbó i Martorell